Tus abogados ya usan la IA. El riesgo es que, para que les ayude, pegan nombres, DNI y el asunto del cliente en un chat que manda esos datos a un tercero. SIGILIA es el escudo entre tus expedientes y la IA: cambia cada dato personal por una etiqueta antes de que el texto salga. La IA lee el caso sin ver ni un dato real. Nada sale del ordenador.
No es cuán confidencial es —en un despacho casi todo lo es—. Es más simple: ¿esto lleva a alguien dentro? Tres respuestas posibles, y tu día entero está en la del medio.
| Lo que tienes delante | Por ejemplo | Si lo pegas tal cual | Con SIGILIA |
|---|---|---|---|
| No lleva a nadie dentro | Jurisprudencia, doctrina, un modelo de escrito, una duda de plazos. | Sin problema | No hace falta. Aquí no hay nada que proteger. |
| Lleva a tu cliente dentroaquí está el 90% de tu día | La demanda, el contrato, el correo del cliente, la nota de la reunión, el expediente entero. | Sale del despacho con nombre | Sale con [PERSONA_1] y [DNI_1]. La IA razona igual de bien, y el mapa para deshacerlo se queda cifrado en tu ordenador. |
| Lleva datos que la ley blinda aparte | Salud, antecedentes penales, ideología, orientación sexual, datos de menores. | Además del secreto, el art. 9 | Reduce el riesgo, no decide por ti. Sigue haciendo falta base jurídica, revisión humana y, según el caso, no usar IA externa. |
La fila de en medio es la que importa: no es el caso raro, es el trabajo de todos los días. Esto es un criterio operativo, no asesoramiento jurídico: SIGILIA es una medida técnica de apoyo con revisión humana, y la responsabilidad del tratamiento —base jurídica, contrato de encargo y decisión final— sigue siendo del despacho.
La tarifa que ves más abajo es la general. Para colegiados de colegios de abogados hay un precio especial que no tiene nada que ver: muy por debajo de esa tarifa. No lo publicamos aquí. Escríbenos con tu colegio y número de colegiado y te lo pasamos.
Pedir precio de colegiadoRespuesta el mismo día. Sin compromiso.
Detección, OCR y seudonimización en tu equipo. No hay servidor de VEKSAI en medio.
Al recibir la respuesta, SIGILIA repone los datos reales con un mapa cifrado en local.
No manda estadísticas de uso ni datos a ningún sitio. Lo que sale es solo lo que tú envías.
Se instala en cada equipo. Actualizaciones de seguridad firmadas, siempre al día.
Pasa cada día: se arrastran documentos con nombres, DNI y datos de clientes a una IA para que resuma o rellene un Excel. Rápido y cómodo. Y una fuga de datos en toda regla.
SIGILIA no prohíbe la IA. Deja que la uséis igual, pero con los datos personales sustituidos por etiquetas antes de salir. La IA hace su trabajo; a las personas no las ve nadie.
Cuando un abogado pega el correo de un cliente en ChatGPT, envía el nombre, el DNI y el asunto a un tercero, muchas veces fuera de la UE. Eso roza la infracción del RGPD y del secreto profesional. Prohibir la IA no funciona: la usan igual. SIGILIA les da una forma de usarla sin que el dato salga del despacho.
Antes de que el texto llegue a la IA, cada dato personal pasa a una etiqueta neutra. El abogado trabaja con normalidad y, al recibir la respuesta, SIGILIA le devuelve los datos reales.
Capturas reales del programa sobre un documento de ejemplo. Primero detecta, tú revisas, y luego oculta u seudonimiza.
El usuario ve una sola aplicación, con estos módulos trabajando juntos.
Word, PDF y PDF escaneado con OCR, más texto suelto del portapapeles. Ves resaltado por tipo lo que se va a ocultar y decides antes de aplicar. Anonimización en negro real, o seudonimización reversible con mapa local cifrado.
La IA del despacho puede leer los expedientes, pero recibe solo la versión con etiquetas. El dato real nunca cruza. Se conecta por protocolo MCP a la aplicación de escritorio de ChatGPT (o a Codex) y a Claude, atado a tu ordenador. Con ChatGPT abierto en el navegador el puente no funciona: ahí se trabaja copiando y pegando el texto ya seudonimizado.
Corre en segundo plano. Si alguien copia texto con datos personales, camino de pegarlo en un chat, salta un aviso al instante: «hay 3 datos personales en lo que copiaste, ¿seudonimizar?». Un clic y el portapapeles queda limpio. Vigila el portapapeles, no lee pantallas ni teclas.
Un informe para Dirección o el DPD: cuántos documentos se seudonimizaron, cuántos datos se ocultaron por tipo, qué pidió la IA por el puente. Todo sin datos reales. Es la accountability del art. 5.2 que enseñas a un cliente o ante una inspección.
Los expedientes sensibles se guardan cifrados con un PIN que solo tiene el humano. Una IA, o cualquier programa, que abra el archivo sin el PIN solo ve ruido. El único camino de lectura es el Puente IA, que descifra en memoria y entrega la versión seudonimizada.
Abres el documento o copias el texto. SIGILIA detecta nombres, DNI, NIE, CIF, IBAN, teléfonos y referencias, y los sustituye por etiquetas. Revisas lo que va a ocultar y aplicas.
Pegas el texto seudonimizado en ChatGPT o Claude, o dejas que lo lean por el Puente IA. La IA responde sobre el caso sin haber visto un solo dato real.
SIGILIA revierte las etiquetas con el mapa local y te devuelve la respuesta con los datos reales. El informe registra la operación, sin guardar datos personales.
Maqueta ilustrativa. La IA solo ha visto etiquetas; los datos reales se reponen en tu ordenador al final.
Seudonimizar es tratar los datos personales de forma que ya no se puedan atribuir a una persona concreta sin usar una «información adicional» que se guarda por separado y protegida. El RGPD lo define en el artículo 4.5 como medida que reduce el riesgo. No es lo mismo que anonimizar: la seudonimización es reversible (por eso SIGILIA puede devolverte los datos reales); la anonimización es irreversible.
Cuando pegas datos de un cliente en ChatGPT o Claude, se los comunicas a un proveedor que los procesa en sus servidores, con frecuencia fuera de la UE. Sin base jurídica y sin medidas, ese envío puede vulnerar el principio de minimización (art. 5.1.c) y, en un despacho, el secreto profesional. La AEPD sanciona exactamente este tipo de conducta.
SIGILIA aplica la seudonimización en el paso justo: en local, antes de que el dato salga. La IA recibe un texto útil pero sin datos identificativos; tú conservas la «información adicional» del art. 4.5, el mapa, cifrada en tu equipo. Y como el proceso queda registrado sin datos reales, el informe de cumplimiento te da la prueba de responsabilidad proactiva (art. 5.2). Es una capa técnica que se suma a las demás medidas del despacho, no las sustituye.
Si eres quien da el visto bueno de seguridad o de IT, esto es lo que hay debajo.
La detección, el OCR y el modo avanzado (Presidio) se ejecutan en el equipo. El mapa de reidentificación se guarda cifrado en %LOCALAPPDATA%, en .gitignore, fuera de SharePoint y de cualquier nube. No hay servidor de VEKSAI en medio.
Servidor MCP con dos transportes: stdio (un JSON-RPC por línea) y HTTP en 127.0.0.1:8765. El transporte HTTP está atado exclusivamente a 127.0.0.1 y responde 403 a cualquier host que no sea local. No se expone a la red.
Las actualizaciones de seguridad y la autoría del código se distribuyen por un canal firmado con Ed25519: clave_publica.pem viaja con el programa para verificar; sin la clave privada del autor nadie fabrica una actualización válida.
El programa no envía estadísticas ni datos a ningún servidor. Se entrega como .exe para Windows y corre como script Python 3.8+ en Windows y macOS. Validación con dígito de control de DNI, NIE, CIF, IBAN, tarjeta y NUSS.
Los documentos de la bóveda se guardan cifrados (Fernet: AES-CBC + HMAC-SHA256, clave derivada del PIN con PBKDF2-SHA256 a 600.000 iteraciones). Ni el contenido ni el nombre del archivo quedan en claro en el disco. El PIN lo teclea el humano y la clave vive solo en memoria: el puente descifra en memoria y entrega únicamente la versión seudonimizada.
Honestidad de ingeniería: el Puente IA es un muro de política reforzado, y para el caso extremo, una IA con permiso de leer el disco, está la Bóveda: sin el PIN solo encuentra ruido cifrado. El límite que queda es quien controle por completo la cuenta del usuario con la bóveda abierta; ahí la respuesta es el cifrado de disco del sistema y cerrar la bóveda al acabar. Preferimos decirlo a prometer de más.
SIGILIA sustituye los datos identificativos por etiquetas y guarda la «información adicional», el mapa, separada y protegida en local. Es seudonimización en el sentido literal del reglamento.
A la IA solo llega lo necesario para la tarea, sin los datos personales que no aportan nada al análisis. Menos datos expuestos, menos superficie de riesgo.
El informe registra qué se seudonimizó y qué pidió la IA, sin datos reales. Es la prueba de diligencia que enseñas a un cliente o ante una inspección.
Con honestidad, porque un abogado huele el humo al instante: SIGILIA es una medida técnica de apoyo con revisión humana obligatoria, no un certificado de cumplimiento. No prometemos «anonimización certificada» ni «cumplimiento garantizado». La detección no es del 100%: por eso la revisión visual te enseña lo que va a ocultar antes de aplicar, para que una persona lo compruebe. La responsabilidad del tratamiento (base jurídica, contrato de encargo, revisión final) sigue siendo del despacho. Lo que te damos es una capa técnica seria para usar la IA con mucho menos riesgo.
La tabla de aquí abajo es la tarifa general. Los colegiados de colegios de abogados pagan un precio especial muy por debajo. Es el motivo por el que muchos despachos nos escriben antes de ver la tabla. Pídelo con tu colegio y número de colegiado y te lo decimos.
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Tarifa general por despacho y año, IVA no incluido. Sin cuota de alta ni costes ocultos: instalación, actualizaciones y soporte por correo incluidos. Colegiados de colegios de abogados, precio especial aparte (lo pides arriba).
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El muro del portapapeles en tiempo real. Es el «wow» de la demo: el equipo lo ve protegerle en directo. Se suma al pack o a la perpetua.
No con los datos reales a pelo. Al pegar el nombre, el DNI o el IBAN de un cliente en ChatGPT o Claude estás enviándolos a un tercero, muchas veces fuera de la UE, lo que puede vulnerar el RGPD y el secreto profesional. La forma correcta es seudonimizar antes: sustituir cada dato personal por una etiqueta como [PERSONA_1] o [DNI_1] de modo que la IA trabaje sobre el caso sin ver ni un dato identificativo. Eso es justo lo que hace SIGILIA, y todo el proceso ocurre en local.
Aplicando minimización y seudonimización antes de que el dato salga del equipo, y dejando registro de que lo haces. SIGILIA seudonimiza en local (art. 4.5), envía a la IA solo lo necesario (art. 5.1.c) y genera un informe que sirve de prueba de responsabilidad proactiva (art. 5.2). No sustituye tu base jurídica ni el contrato de encargo, pero reduce mucho el riesgo y te da la diligencia demostrable.
Correcto. SIGILIA es un programa 100% local: la detección, el OCR y la seudonimización se ejecutan en el ordenador, y el mapa que relaciona la etiqueta con el dato real se guarda cifrado en local, fuera de la nube. Lo único que puede llegar a la IA es lo que tú decidas enviar, y ya va seudonimizado con etiquetas como [PERSONA_1] o [DNI_1].
No, y no lo vendemos así. SIGILIA es una medida técnica de apoyo con revisión humana obligatoria, no un certificado de cumplimiento. Reduce el riesgo aplicando seudonimización (art. 4.5) y minimización (art. 5.1.c) y te da la prueba de diligencia del art. 5.2, pero la responsabilidad del tratamiento (base jurídica, contrato de encargo, revisión final) sigue siendo del despacho.
Seudonimizar es sustituir cada dato personal (nombre, DNI, IBAN, teléfono, referencia del expediente) por una etiqueta, de forma que el texto ya no identifique a nadie sin una información adicional que se guarda por separado. El RGPD la reconoce en el art. 4.5 como medida para reducir el riesgo. Al pegar datos de clientes en ChatGPT o Claude estás enviándolos a un tercero, muchas veces fuera de la UE: seudonimizar antes respeta la minimización de datos y protege el secreto profesional.
Sí. Puedes copiar el texto ya seudonimizado y pegarlo en cualquier IA, o usar el Puente IA (protocolo MCP) para que ChatGPT de escritorio o Claude lean directamente los expedientes recibiendo solo la versión seudonimizada. El puente se ata exclusivamente a 127.0.0.1: no se expone a la red. Un matiz que conviene saber antes de comprar: el puente solo funciona con la aplicación de escritorio de ChatGPT, con Codex o con Claude. Con ChatGPT abierto en el navegador no hay conexión posible —los conectores los llama OpenAI desde sus servidores y no alcanzan tu ordenador—; ahí se copia y se pega.
Para eso está la Bóveda: los documentos sensibles se guardan cifrados en el disco (AES, con clave derivada de un PIN que solo tiene el humano). Una IA agéntica, o cualquier programa, que abra el archivo sin el PIN solo ve ruido. El único camino de lectura es el Puente IA, que descifra en memoria y entrega la versión seudonimizada. Sacar el original en claro es siempre un acto humano, desde el programa.
Está pensado para despachos de abogados y procuradores, donde el secreto profesional lo hace crítico, pero el problema es el mismo en cualquier organización que trate datos personales: ayuntamientos, gestorías, asesorías, clínicas o empresas que quieren usar IA sin que los datos de las personas salgan del equipo.
El pack SIGILIA Despacho parte de 590 €/año para 3-5 puestos (IVA no incluido); hay tramo Micro desde 290 €/año y licencia perpetua desde 490 €/equipo. Se instala en cada equipo, funciona en Windows y macOS y se actualiza solo por un canal firmado, sin infraestructura y sin nube. Para colegiados de colegios de abogados hay un precio especial muy por debajo de la tarifa: se pide por correo indicando el colegio y el número de colegiado.
Cuéntanos tu caso (cuántos puestos, qué IA usáis) y te decimos, sin humo, cómo encaja SIGILIA en tu despacho y qué costaría exactamente. También podemos hacerte una demo de 3 minutos.